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Calvinismo

Judas Iscariote refuta el calvinismo

Jesús muere por los pecados de Judas

Abdías Laguna4 min de lectura

En esta publicación usaré el caso de Judas Iscariote para refutar la doctrina calvinista, al mostrar que las Escrituras inspiradas por Dios enseñan enfáticamente que Cristo lo eligió con el propósito expreso de salvarlo, aunque el Señor sabía que era un demonio al que Satanás tentaría para traicionar al Hijo único y amado de Dios

Juan 6:70-71RVR1960Leer en BibleGateway

«Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce.»

Según el Evangelio de Lucas, la noche de la traición de Jesús, nuestro Señor ofreció el pan partido y el cáliz, que simbolizaban su muerte sacrificial, a todos los presentes, diciéndoles que lo hacía por ellos.

Lo que hace que el relato de Lucas sea bastante interesante es que Judas estuvo presente y ¡participó de hecho en la Cena del Señor!

Lucas 22:19-23RVR1960Leer en BibleGateway

«Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama. Mas he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa. A la verdad el Hijo del Hombre va, según lo que está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado! Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí, quién de ellos sería el que había de hacer esto.»

Esto demuestra que Jesús vino a morir por Judas para expiar sus pecados y salvarlo del juicio eterno.

Ahora bien, si Cristo hubiera querido excluir a Judas, podría haberlo hecho fácilmente matizando sus declaraciones, de forma similar a como lo vemos en el Evangelio de Juan cuando lavó los pies de los doce apóstoles:

Juan 13:5-18RVR1960Leer en BibleGateway

«Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos. Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis. No hablo de todos vosotros; yo sé a quienes he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.»

Las declaraciones de Cristo de que no todos sus seguidores eran puros, o de que no se refería a todos ellos, demuestran que nuestro Señor no tenía reparos en dejar claro a su audiencia que no se refería a todos. Sin embargo, no aparece ninguna aclaración similar en las palabras de nuestro Señor a los discípulos al ofrecerles el pan y el vino como símbolo de su muerte sacrificial en su favor.

Lucas también registra las declaraciones del Señor de que Judas era uno de los discípulos cuyo nombre había sido escrito en el cielo

Etiquetas:#calvinismo
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